Alimentando a un deambulador

La etapa a partir de la cual el bebé aprende a desplazarse por sí mismo, incorporándose y caminando más tarde, merece una consideración especial. Esto va a influir en su alimentación, porque tal vez no quiera comer verduras. ¿Qué hacer en estos casos?

Es una etapa de un gran desarrollo, en la que los bebés son capaces de utilizar sus cuerpos y sus mentes y hacer que las cosas “sucedan”. Suele ser difícil lograr que estos niños coman verduras y otras comidas “sanas”. Es posible que tengan que ser más creativos en la preparación de sus comidas para estimularlo a comer una dieta bien balanceada.

Algunos consejos:

Por regla general, los niños sanos sólo comen cuando sienten hambre. Después de tomar grandes cantidades de leche, jugos y agua, y de comer varios snacks, lo más común es que luego no tengan apetito en las comidas. Es recomendable que una hora antes de las comidas no le den biberón ni muchos líquidos. Resistan la tentación de reemplazar las comidas con biberones de leche. Si recurrir a snacks los ayuda durante el transcurso del día, no hay problema. Pero no se olviden que las comidas suelen no representar una atracción especial.

Lo importante es una dieta saludable

Muchos niños comen una buena comida una sola vez al día, o, incluso, cada dos días, limitándose a picotear o probar el resto del tiempo. No esperen que su hijo se alimente como lo hacen ustedes.

Limiten el tiempo de las comidas a 15-20 minutos y los snacks a 10 minutos.
Traten de ver el panorama general más que lo que ocurre día a día. Para la mayoría de los niños en sus primeros pasos, ésta es sólo una etapa más que atravesarán. Mientras la dieta familiar sea balanceada, y su hijo tenga acceso a una variedad de alimentos sanos, él estará bien.

Juegos para bebés de 13 a 24 meses: bailando.

A los bebés les encantan los sonidos diferentes y la música. Además, bailar estimula el desarrollo de su coordinación y el sentido del equilibrio del bebé. ¡A bailar en familia!

Elijan distintos estilos de música y háganselos escuchar de a uno por vez.

Dejen que baile como él quiera. Cambien la música y observen cómo su bebé cambia sus movimientos para bailar al ritmo de la nueva melodía.

Incentívenlo a aplaudir y zapatear. Explíquenle que cuando la música deje de sonar, deberá sentarse.

Apaguen la música y observen cómo reacciona.

Prueben ponerle algunas canciones infantiles, que tengan una rima fácil de imitar.

Motívenlo a cantar con ustedes. De esa manera, estimularán su capacidad comunicativa y lo prepararán para el habla.

Establezcan una rutina de canciones. Pónganlas varios días seguidos y verán cómo su bebé las reconoce instantáneamente en cualquier ocasión que las escuche.

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